La vuelta a Roma ha sido, esta vez, un tanto difícil. Ha sido una semana de locura en la que buscar piso se ha hecho bastante complicado. Quizás porque, siendo la segunda vez en esta ciudad, una ya tiene ciertas expectativas sobre la zona en la que quiere vivir y lo que espera encontrar. Me llevo de positivo los buenos restaurantes en los que hemos comido mi madre y yo, las risas por tonterías varias y el momento musical en la plaza del Panteón.
El jueves llegué al piso y, tras el shock inicial de una casa que parece nueva pero que huele a viejo, no pude casi ni instalarme ya que, al día siguiente, tuve que irme a Turín. El curso de formación al que asistimos ese fin de semana lo he rebautizado como el curso de las sorpresas, pues resulta que me encontré con compañeras de la facultad que ni sabía que venían de auxiliar de conversación, conocí gente con la que tengo amigos en común y coincidí con la auxiliar de conversación de francés de mi instituto que resulta que había conocido por casualidad mientras esperaba para ver una casa en Roma.
El curso en sí no es que fuera muy útil, pero aún así me ha gustado el ambiente que se respiraba. La ciudad me ha encantado: aún siendo industrial es muy coqueta, tiene un museo del cine con unas vistas impresionantes y es el lugar de nacimiento de la gianduia (chocolate con avellanas) y del vermut. ¿Qué más puedo pedir? ¡Ah, sí! Que viniese Nico a verme… ¡y así ha sido!
El domingo volví a Roma por la noche, muy cansada y con mal cuerpo, pero me repuse y a la mañana siguiente… ¡primer día de clase! Me encuentro a gusto con los chavales, aunque algunos son bastantes inquietos y otros, incluso, diría que exasperantes. Aun así, me está gustando este trabajo, y estoy contenta porque hoy mi tutora me ha felicitado por cómo estoy llevando a los niños en los primeros días. Para rematar, si todo va bien, no tendré que trabajar ni viernes ni lunes.
Así que, en resumen, las cosas se van asentando poco a poco, y el único estrés que me queda es quitarme de encima el examen de mañana para la bolsa de traductores de la Unión Europea. ¡Ah! Y quitarle el olor a viejo a mi habitación.
Baci!






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